Ser y sentirse de pueblo
Sí, soy y me siento de pueblo. Ojo, que nadie entienda esa afirmación como un gesto de superioridad. Cierto es que no hace mucho la expresión ‘ser de pueblo’ se utilizaba en muchas ocasiones con una intención peyorativa, pero no voy a caer yo en el mismo error a la inversa. Ser de pueblo no es ni mejor ni peor que ser urbanita, simplemente es diferente. Lo que es evidente es que los sentimientos son los que son y están escritos con tinta indeleble en una parte recóndita de nuestro cerebro. Quizás por ello, no me canso de sentirme orgulloso, en cualquier foro en el que participe, de mis orígenes.
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