Aprendices de Goebbels
El otro día me llamaba indignada una compañera porque un medio de comunicación había utilizado la palabra bulo en una información cuando el hecho al que se refería era un error en un comunicado de un organismo público que, a los pocos minutos, fue rectificado. Entiendo su indignación, pero no me sorprende en absoluto lo sucedido, porque hace ya mucho tiempo que nuestros políticos mataron la esencia y el significado de la palabra bulo y ahora no nos queda más remedio que aceptar las consecuencias.
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