23/04/2023

Fin a una espera lamentable

Por Pedro Lechuga Mallo

Sentimientos encontrados me acechan tras la reforma, por fin, de la ‘ley del sólo sí es sí’. Satisfacción por corregirse un error imperdonable y que nunca debería haberse cometido, pero también tristeza cuando uno piensa que hemos tenido que esperar ocho meses para dar la solución más lógica a un problema del que más de uno debería avergonzarse de por vida. Alegría porque tras esta reforma ningún violador podrá ver reducida su pena y rabia porque a pesar del daño irreparable que se ha hecho a muchas víctimas, nadie haya asumido responsabilidades. Esperanza porque los dos grandes partidos políticos de nuestro país han dejado a un lado sus diferencias ideológicas y se han unido para buscar una solución a un problema muy grave y desesperación al saber que esto es una excepción, cuando debería ser algo habitual.

Durante estos meses cada vez que escuchaba el aumento de la cifra de agresores sexuales que veían rebajada su pena me preguntaba cómo era posible que nuestra sociedad aceptara esta situación con cierta normalidad. Sigo creyendo que aún no somos conscientes de la gravedad de lo ocurrido y estoy seguro de que cuando dentro de años esto se estudie, la gente se quedará ojiplática y no será capaz de comprender cómo pudimos llegar a esta anomalía y el tiempo que necesitaron los políticos para solucionarla. Por suerte, ahí siempre estará la hemeroteca para dejar retratado a más de uno.

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