El error de no reconocer haber errado
Escuchaba a un médico el otro día decir que echaba de menos la celebración de ruedas de prensa que sólo se dedicaran a informar sobre los errores cometidos durante esta crisis. A su juicio, y coincido con él, es la manera más efectiva para conseguir mejorar de cara al futuro. Además, añadiría que también ayudaría a evitar la confusión entre la ciudadanía, la cual ha perdido la confianza, y no le faltan motivos, en muchas de las fuentes oficiales. Este mal es generalizado y no entiende ni de siglas, ni de ideologías, ni de territorios. Es más, esta manía obsesiva de no reconocer las pifias no es exclusiva de la crisis actual, sino que ha sido lo más común en las últimas décadas y me temo que lo seguirá siendo en el futuro.
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