Ahora que todos nos hemos convertido en expertos en operaciones militares, geopolítica y derecho internacional tras la jugarreta liderada por Donald Trump en Venezuela, es un buen momento para reflexionar sobre la legitimidad de la violencia. Antes de compartir mis dudas e incógnitas sobre este asunto, que quede constancia de que, para mí, el pueblo venezolano es víctima de una dictadura y de que lo ordenado por Donald Trump vulnera el derecho internacional y es un claro ejemplo de la vigencia de la ley del más fuerte. Estas aclaraciones son interesantes para que nadie tenga la tentación de tergiversar las muchas preguntas que me asaltan.
¿Quién puede utilizar legítimamente la violencia dentro de un país? En una democracia, el Estado tiene el monopolio del uso legítimo de la violencia a través de sus Fuerzas de Seguridad y los ciudadanos solo pueden utilizarla excepcionalmente en casos de legítima defensa. Pero cuando hablamos de una dictadura, entiendo que la violencia, traducida en asesinatos o torturas, no es legítima, aunque tenga su origen en el Estado. ¿Y a la inversa? ¿Podríamos considerar violencia legítima la que lleven a cabo los ciudadanos para combatir a un régimen dictatorial? ¿Podría enmarcarse esta violencia dentro de la legítima defensa?
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