18/12/2020

Chocolate para endulzar un nuevo fracaso

Por Pedro Lechuga Mallo

Ha pasado ya una semana de la última decepción de la que hemos vuelto a ser víctimas los moradores de la provincia leonesa. Sea porque ya estamos acostumbrados a los sueños rotos o porque la única manera de sobrevivir es olvidar pronto, la hinchazón inicial de mi yugular ha descendido notablemente. Eso sí, sigo pensando lo mismo que hace siete días, cuando conocimos que nuestra candidatura para albergar el Centro Europeo de Ciberseguridad estuvo a la altura de nuestras últimas participaciones en Eurovisión.

Hay quien dirá que las finales, para perderlas o ganarlas, hay que jugarlas. Que es mejor intentarlo que permanecer de brazos cruzados. Que el que no arriesga, no gana. Y así podría enumerar un sinfín de justificaciones para enmascarar una derrota que era segura, aunque miles de ilusos, entre los que me incluyo, llegamos a pensar que teníamos posibilidades de por fin traernos una victoria para León. Hace meses conversando con una persona experta en negociaciones internacionales, me aseguró tajantemente que tanto a nivel estatal como europeo sólo se consigue instalar en una ciudad un proyecto relevante si hay un compromiso o relación personal o familiar al más alto nivel. Es algo totalmente injusto y que va contra el interés general, pero en nuestra tierra tenemos varios ejemplos en todos los sentidos. A ver si alguien piensa que el INCIBE se instaló en León porque éramos un referente nacional en ciberseguridad o que proyectos que querían instalarse en nuestra tierra, se secuestraron y llevaron a otras provincias.

Lee aquí el artículo completo publicado en La Nueva Crónica.