La hoguera de la intolerancia
No sé si es para llorar de risa o de miedo, pero que, a día de hoy, en nuestro país haya personas que promuevan la quema de libros es indignante y debería hacernos reflexionar sobre cómo y por qué hemos llegado hasta aquí. No se me ocurre mayor ejemplo de fanatismo que querer convertir en cenizas una obra literaria por las ideas que contiene o por quién es su autor. El último ejemplo de este ataque a la libertad lo han protagonizado algunos sectores independentistas catalanes, quienes iniciaron una campaña de quema de libros del escritor Eduardo Mendoza como respuesta a unas declaraciones suyas en las que pedía cambiar la denominación de Sant Jordi por el Día del Libro.
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